Para ir a Milán desde Venezia (Venecia) me subí en un tren semidirecto (intercity) sin boleto (salía más de 40 euros), la estrategia que usé fue muy parecida de la usada en el viaje de Firenze (Florencia) a Venecia, la primera media hora del recorrido me encerré en un baño para luego dirigirme a la cafetería, en el camino me crucé con un guarda quién me detuvo para exigirme el boleto, le dije que lo había dejado en la valija, con un gesto de desdén me dijo que continuara mi camino. Así, estuve en la cafetería 40 minutos, luego volví a mi querido baño, después de un largo rato me bajé del tren en Brescia, donde me subí al próximo tren para utilizar la misma estrategia, me dirigí a la cafetería esperando el guarda que nunca apareció por lo que llegué a Milano (Milán) tomando un agua mineral. Así fue como el viaje de Venezia a Milano me costó un café y un agua.
En Milán, me alojé por primera vez en el viaje por medio del proyecto de la página web Couchsurfing que consiste en el intercambio cultural y en la ayuda entre viajeros, así fue que estuve dos noches en la casa de José y sus padres. Esta primera experiencia de CS no fue del todo positiva, ya que me pareció que José no tenía mucho entusiásmo de hospedar a alguien y el paseó que me dio por el centro de Milano me resultó una perdida de tiempo. En cuanto a los padres, sólo tengo palabras de agradecimiento, ya que me trataron y sirvieron como un duque.
Milano (o la traducción en español Milán) es la ciudad que eligiría para vivir si viviese en Italia.
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