Apénas bajé del tren en Brig noté la diferencia entre Italia y Suiza, sentí satisfacción de estar de regreso en un país rico y una renovación grande de motivación e intriga por este país.
En Brig compré Francos suizos y tomé el tren a Zermatt ya que este es el único medio para llegar a este pueblo situado en el medio de los Alpes.
Zermatt me recordó mucho a lugares de nuestra Patagonia andina. Me gustó muchísimo!.
Me hospedé en un hostel cuyo precio era de 46 Francos, muy caro, al llegar estaba cerrado la recepción y por teléfono me digeron que eligiera una cama del cuarto número 4 y que a las 16 hs fuera a hacer el check-in, pero para esa hora estaba paseando por el pueblo. A la mañana siguiente y sin haber dejado rastros, saqué la mochila por la ventana, salí por la puerta y dejé que mi gran amigo de este viaje Dios pagara los 46 Francos.
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